Los orígenes de Santa Susanna se remontan al siglo XII, cuando el valle de Alfata era poblada por campesinos que se dedicaban al cultivo de campos de viña y cereals.

Hoy se conservan todavía algunos restos de la época medieval, en concreto, las torres de vigía, la capilla de Santa Susanna o antiguas masías, algunas aún habitadas. Este es el caso de Can Rosich, dedicada ahora al turismo rural.

Tots los edificios de Santa Susanna, que son parte importante del patrimonio artístico-histórico, mantienen vivo el valor del legado que guardan sus paredes.