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Búnker Guerra Civil

El Búnker de la Guerra Civil está situado en la playa de las Dunas de Santa Susanna, y formaba parte de una línea de elementos defensivos que construyeron los ayuntamientos republicanos de la comarca del Maresme para defenderse y vigilar el territorio de los aviones nacionales que despegaban desde Mallorca para bombardear Barcelona durante la Guerra Civil Española (1936-1939).

Este fuerte, construido el 6 de octubre de 1938 por las brigadas, es de hormigón armado y está situado sobre una base de piedra. El acceso al interior se hace a través de un pasillo que contiene a mano derecha un pequeño armario. El espacio central tiene una superficie más elevada, ya que corresponde al emplazamiento donde estaba la ametralladora. Las paredes que miran en la costa de Barcelona tienen dos bocas de fuego y observación.

El búnker sirvió a la población de Santa Susanna para defenderse del peligro de bombardeos, que provenían tanto de ataques aéreos de la aviación fascista italiana, aliada de Franco, como de posibles desembarcos franquistas. A partir de agosto de 1937, a lo largo de la Costa del Maresme y en el resto del Estado, el gobierno de la República y el Ejército Popular realizaron importantes obras de fortificación de defensa. Santa Susanna, entonces conocida como Montagut de Mar, tenía dos fortificaciones: una más grande situada estratégicamente cerca del arroyo (ahora desaparecida por la erosión del mar), y este búnker en la Playa de las Dunas.

Pasada la Guerra Civil, durante los años 40, el Ejército mantuvo estas estructuras como destacamentos de observación para defenderse de una posible invasión aliada. Durante la década de los cincuenta, se convirtieron en viviendas de familias de inmigrantes que llegaban a Cataluña. Posteriormente, fue quedando en el olvido, hasta que en el año 2015 la concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Santa Susanna ha querido recuperar el búnker como elemento histórico.

De los más de 50 bunkers que se encuentran en la Costa del Maresme, el de Santa Susanna es el primer declarado Bien Cultural de Interés Local (BCIL). Una distinción que propició la restauración del fuerte a finales de 2008. Los trabajos consistieron en su limpieza, adecuación del espacio y consolidación de la estructura, así como su documentación y señalización con el objetivo de impulsar el búnker de la Guerra Civil como elemento histórico y turístico.

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